El accidente cerebro vascular (ACV) es provocado por el taponamiento o la rotura de una arteria del cerebro. Es una causa muy frecuente de muerte y la primera causa de invalidez en los adultos y adultos mayores. Generalmente viene acompañado de arterioesclerosis e hipertensión arterial, y puede prevenirse.
Puede darse por dos causas:
* Ataque cerebrovascular isquémico: es la causa más frecuente y se produce cuando se tapa una arteria y no llega sangre a una parte del cerebro. Se conoce también como infarto cerebral.
* Ataque cerebrovascular hemorrágico: se produce al romperse una arteria dentro del cerebro provocando una hemorragia y dañando el sector donde ocurre.
Requiere diagnóstico médico
Los síntomas del derrame cerebral incluyen problemas para caminar, hablar y entender; además de parálisis o entumecimiento del rostro, los brazos o las piernas.
Las personas pueden sufrir: Muscular: músculos rígidos, parálisis con músculos débiles, parálisis de un lado del cuerpo, problemas de coordinación o reflejos hiperactivos Todo el cuerpo: aturdimiento ligero, fatiga, trastorno del equilibrio o vértigo Visuales: pérdida repentina de la visión, pérdida temporal de la visión en un ojo, visión borrosa o visión doble Habla: dificultad en el habla, habla mal articulada o pérdida del habla Sensitivo: hormigueo o sensación reducida del tacto Faciales: debilidad muscular o entumecimiento Miembros: debilidad o entumecimiento También comunes: afasia de wernicke, confusión, dificultad para caminar, dificultad para tragar alimentos, dolor de cabeza o nistagmo
Personas que tienen hábitos de un estilo de vida malsano tales como el tabaquismo, una dieta rica en grasa y falta de ejercicio
Mujeres que toman píldoras anticonceptivas (especialmente las que fuman y son mayores de 35 años)
Las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo durante el embarazo
Mujeres que toman terapia de reemplazo hormonal
TRATAMIENTO
“Frente a un ACV la clave es comenzar el proceso de rehabilitación de forma temprana para evitar secuelas de los trastornos tardíos. En los casos agudos, se trata con medicamentos, para frenar todas las complicaciones que pueda presentar el paciente. Finalizada esta etapa hay que seguir el tratamiento kinesiológico, asociado a otros cuidados que ayudan a evitar las infecciones, escaras, trastornos respiratorios, etc. Dependiendo de las necesidades del paciente, se trabaja con terapia física, fonoaudiología, terapia ocupacional, se brinda apoyo psicológico y si es necesario se provee equipo de ortesis, silla especial y férulas”.
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